Los 11 Pueblos más bonitos de Girona: de la Costa Brava a los Pirineos

Tengo la suerte de vivir a pocos kilometros de Girona y te voy a confesar que esta provincia es un auténtico privilegio para los que nos apasiona viajar. Es de los pocos lugares donde puedes levantarte, tomarte un café y, en poco más de una hora en coche, estar en una cala de la Costa Brava o respirando el aire fresco de los Pirineos. Lo tenemos todo súper cerca.

Para ahorrarte horas de estar buscando en google o en redes sociales, he preparado esta lista con los 11 pueblos favoritos de Girona, de la Costa Brava a los Pirineos. Los he ordenado por zonas para que te sea facilísimo organizar tu ruta y te voy a dar consejos, de los que sabemos los que vivimos aquí (como el drama de aparcar o qué carreteras tienen más curvas).

Prepara las maletas, que nos vamos de ruta por lo mejor de la provincia de Girona.

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🗺️ Mapa de los pueblos más bonitos de Girona

🌊 El encanto de la Costa Brava

Empezamos la ruta por el litoral, una zona que en verano se llena hasta arriba pero que tiene rincones que mantienen su magia intacta durante todo el año. Si estás pensando en recorrer a fondo esta parte de la provincia y tienes tiempo de sobra, te recomiendo echar un ojo a mi ruta de 6 días por la Costa Brava, donde te detallo el itinerario día a día. Pero si vas con menos tiempo, estos cuatro pueblos son paradas obligatorias que no te puedes saltar por nada del mundo:

1. Cadaqués

Es el pueblo más famoso y bonito de Girona y no es para menos. Aunque queda un poco lejos y para llegar hay que pasar por una carretera llena de curvas, sus casas blancas, las barcas de pescadores en la orilla y ese ambiente bohemio que enamoró a Salvador Dalí lo hacen único. Como hay mucho que explorar aquí, te recomiendo leer mi guía completa sobre qué ver en Cadaqués, el pueblo más bonito de la Costa Brava, para no perderte nada.

Piérderte por las calles pintorescas del casco antiguo, fíjate en el suelo de piedras llamado rastell, y camina hasta la iglesia de Santa María para tener las mejores vistas del pueblo. Si te gusta el arte, es obligatorio acercarte a visitar la Casa-Museo de Dalí en Portlligat. Si te apetece y tienes tiempo de sobra, puedes caminar bordeando los acantilados haciendo la ruta al faro de Cala Nans desde Cadaqués, un sendero espectacular con unas vistas del pueblo que no se olvidan fácilmente.

Cadaqués es uno de los pueblos más visitados en verano, así que te recomiendo evitar si puedes estos meses. Aparcar aquí es complicado ya que es un pueblo pequeño.

Vistas de Cadaqués.
Cadaqués desde la Pujada des Pianc.
Cadaqués
Playa Port d’Alguer. Cadaqués.

2. Calella de Palafrugell

Para mí, es uno de los pueblos marineros más bonitos de la provincia y que tiene de todo. Aquí es imprescindible pasear por sus calles y cruzar las famosas Voltes, unos porches porticados frente al mar donde los pescadores arreglaban las redes y que hoy tienen restaurantes y terrazas perfectas para tomar algo o probar la gastronomía de la Costa Brava.

Si vienes a principios de julio, podrás vivir en directo la famosa Cantada de Habaneras en la playa de Port Bo, una noche increíble donde se llenan las barcas y las playas de gente para escuchar la música con un buen cremat (café con ron quemado) en la mano. Otra visita obligatoria, sobre todo si te gusta la botánica, son los espectaculares Jardines de Cap Roig, situados en un acantilado y donde en verano se organiza un festival de música muy top con conciertos de artistas reconocidos.

Otra de las cosas que te recomiendo es hacer el tramo del camí de ronda que va desde Calella hasta el vecino pueblo de Llafranc. Es un paseo muy fácil que bordea el mar, con unas vistas de postal y que se recorre en apenas veinte minutos.

En los meses de buen tiempo es casi imposible aparcar cerca de la playa porque se llena enseguida. Lo mejor es que busques la zona del aparcamiento municipal que está un poco más arriba, hacia la entrada, y bajes caminando.

Calella de Palafrugell.
Calella de Palafrugell.
Les Voltes de Calella.
Les Voltes de Calella de Palafrugell.

3. Tossa de Mar

Tossa de Mar es un pueblo espectacular y la villa medieval fortificada mejor conservada que queda a pie de playa en toda la Costa Brava. Aquí lo que debes ver es su Vila Vella (su casco antiguo), las murallas con sus torres y sus playas, igual que también tiene su cama de ronda que es una pasada.

Lo imprescindible aquí es subir andando hasta el faro del castillo recorriendo las calles empedradas que quedan dentro de la muralla; las vistas de la costa desde arriba merecen muchísimo la pena. Además, Tossa tiene unas calas preciosas con unos fondos marinos brutales llenos de vida. Si te apetece probar la experiencia, es uno de los mejores sitios de Cataluña para bucear y descubrir la magia del mundo submarino con un bautismo de buceo PADI Discover Scuba Dive o simplemente hacer snorkel.

Como te puedes imaginar, la zona de la playa y el centro histórico se satura por completo en temporada alta (verano) y fines de semana. Para no desesperarte con el coche, te recomiendo buscar sitio directamente en la zona alta del pueblo, cerca de la estación de autobuses, que suele estar bastante más despejada y queda a un paseíto a pie, además de disponer de varios parkings privados de pago.

Tossa de Mar desde el camino de ronda.
Tossa desde el camino de ronda.
Tossa de Mar.
Tossa de Mar.

4. Begur

Begur es un pueblo diferente porque el mismo pueblo no está frente al mar, sino en lo alto de una colina vigilada por su castillo medieval en ruinas. El pueblo en sí tiene muchísimo encanto con sus casas indianas construidas por los vecinos que emigraron a Cuba en el siglo XIX y volvieron ricos, pero su plato fuerte son, sin duda, sus calas.

Aquí vas a encontrar algunas de las playas más bonitas de toda la Costa Brava. Mis favoritas son Aiguablava, con su arena fina y un agua turquesa tan transparente que es una maravilla; Platja Fonda, que es más salvaje, escondida bajo un acantilado y con una arena oscura que le da un toque único; y Sa Tuna, una cala preciosa que conserva las típicas casas de pescadores con porticones de colores a pie de playa.

Lo imprescindible en el pueblo es subir a las ruinas del castillo. El acceso es totalmente gratuito y la caminata vale la pena porque desde arriba tienes una panorámica de 360 grados de toda la comarca del Empordà y de las Islas Medas.

Las calas de Begur tienen parkings bastante pequeños y en los meses de verano son de pago obligatorio. Si vas en temporada alta, te recomiendo madrugar mucho; si llegas tarde, lo más seguro es que te encuentres el acceso cerrado porque se llenan enseguida.

Begur.
Begur.
Sa Tuna, Begur.
Sa Tuna, Begur.

🏡 El encanto medieval del interior del Empordà

Dejamos atrás los pueblos de la costa para adentrarnos en el interior de la comarca, una zona de campos de cultivo, girasoles y pueblos medievales que parecen sacados de un cuento. Lo mejor de esta parte de Girona es que los pueblos están muy cerca unos de otros y puedes organizar perfectamente una ruta en coche para ver varios de ellos en un solo día. Si buscas perderte por calles empedradas donde el tiempo parece haberse detenido hace siglos, toma nota de estos cuatro imprescindibles:

5. Peratallada

Para mí, Peratallada es el pueblo medieval por excelencia y uno de los que mejor conserva su esencia de toda Cataluña. Todo el pueblo es peatonal y pasear por él es como hacer un viaje en el tiempo. Sus calles de piedra, sus arcos y las fachadas cubiertas de hiedra son una auténtica pasada para los amantes de la fotografía.

Lo imprescindible aquí es recorrer su muralla y fijarte en su foso, que está excavado directamente en la roca viva, algo que impresiona bastante cuando lo ves de cerca. Para tener las mejores vistas del pueblo y de todo el Empordà, tienes que subir a la Torre del Homenaje (o Torre del Castell), el gran icono del pueblo que además es totalmente gratis y ofrece unas vistas espectaculares. Después de patear sus calles, el pueblo cuenta con varios restaurantes con encanto donde quedarse a comer y probar la cocina tradicional de la zona en patios interiores preciosos.

En temporada alta (verano) no hay parking gratis. Las plazas del centro son exclusivas para los residentes que viven allí. El resto tenemos que dejar el coche sí o sí en los parkings de pago habilitados en las entradas del pueblo.

Peratallada.
Calles de Peratallada.
Peratallada.
Vistas desde la Torre del Homenaje.

6. Pals

Pals es otro de los pueblos más bonitos del Empordà. Situado en lo alto de una colina, combina un centro histórico medieval con un paisaje plano a sus pies lleno de arrozales que cambian de color según la época del año en la que los visites.

Lo imprescindible aquí es pasear por su casco antiguo, que está impecable. Tienes que subir hasta la Torre de las Horas, una torre románica circular que es el gran símbolo del pueblo, y acercarte al Mirador de Josep Pla. Desde allí arriba las vistas son espectaculares: verás todo el paisaje de l’Empordà con sus arrozales y, si el día está despejado, las Islas Medas al fondo.

Pero no te quedes solo en el centro histórico y sus calles empedradas. Si tienes tiempo, merece mucho la pena hacer una ruta a pie o en bici por los caminos que cruzan los arrozales de Pals, sobre todo a las afueras del pueblo. De hecho, el arroz de aquí tiene una calidad espectacular, así que no te puedes ir sin sentarte en alguno de sus restaurantes tradicionales a probar un buen plato de arròs de Pals.

Al igual que en Peratallada, el centro histórico es peatonal. En los meses de verano y Semana Santa se llena muchísimo, por lo que te recomiendo dejar el coche en los parkings señalizados que hay en la parte baja, cerca de la entrada principal, para evitar atascos en las subidas.

Pals.
Pals.
Iglesia de Sant Pere, Pals.
Iglesia de Sant Pere.

7. Monells

Monells es un pueblo pequeñito, pero tiene un encanto increible. Si te suena su plaza, es muy probable que sea porque aquí se rodó gran parte de la película Ocho apellidos catalanes (en el film lo llamaban «Soronelles»). El rodaje puso al pueblo en el mapa para mucha gente, pero la verdad es que sigue conservando una tranquilidad absoluta si lo comparas con otros pueblos vecinos de la zona.

Lo imprescindible en Monells es su espectacular Plaza de Jaume I, una plaza porticada preciosa llena de arcos de piedra donde se instalaba el mercado en la época medieval y donde se grabaron las escenas principales de la película. Lo mejor que puedes hacer aquí es sentarte en alguna de las terrazas de la plaza a tomar algo sin prisa y disfrutar del ambiente. Después, piérdete por la calle de los Arcos y cruza el puente sobre el río Rissec para ver las vistas del pueblo desde el otro lado.

Al ser un pueblo más pequeño, no sufre las masificaciones exageradas de otros pueblos como Pals o Peratallada. Tiene un parking gratuito bastante amplio justo a la entrada del pueblo, al lado del río, así que aquí aparcar suele ser muy fácil.

Centro de Monells.
Centro de Monells.
Plaça Major de Monells.
Plaça Major de Monells.

⛰️ De la Garrotxa a los Pirineos

Dejando atrás los pueblos de cuento del Empordà para empezar a adentrarnos en las montañas. En esta parte de la provincia el paisaje cambia por completo: los campos dan paso a bosques frondosos, valles volcánicos y montañas imponentes. Aquí la arquitectura medieval se vuelve mucho más rústica y rodeada de una naturaleza que te atrapa desde el primer momento. Si buscas desconectar respirando aire puro y cruzando puentes de postal, prepárate para descubrir estos cuatro pueblos espectaculares:

8. Besalú

Besalú es, sin duda, uno de los platos fuertes de toda la provincia de Girona. Lo que te va a sorprender nada más llegar es su impresionante puente medieval del siglo XI, con una forma angular única y una torre fortificada en medio que cruza el río Fluvià. Es una de las postales más famosas de Cataluña y te aseguro que cruzarlo te va a impresionar.

Lo imprescindible aquí, además de hacerte mil fotos en el puente, es adentrarte en su casco antiguo para descubrir su barrio judío (Call Jueu). Besalú conserva uno de los conjuntos judíos más importantes de Europa, donde destaca el Miqvé, unos baños de purificación ritual subterráneos del siglo XII que son una joya histórica. Si quieres enterarte bien de todos los secretos e historias que esconden estas calles de piedra, te recomiendo muchísimo reservar un tour guiado con guía local o esta cómoda excursión a Besalú desde Barcelona con recogida en el hotel, porque merece mucho la pena que te lo cuenten.

Al ser un pueblo tan turístico, se llena hasta arriba a casi cualquier hora. La parte buena es que tiene un parking público gratuito bastante grande justo antes de cruzar el puente de entrada, y otro de pago justo al lado si el primero estuviera completo. Deja el coche ahí y olvídate, porque todo el centro se recorre a pie estupendamente.

Puente medieval de Besalú.
Puente medieval de Besalú.
Centro historico de Besalú.
Centro historico de Besalú.

9. Castellfollit de la Roca

Este pueblo sorprende muchísimo antes incluso de bajar del coche. Es uno de los municipios más pequeños de España (no llega a un kilómetro cuadrado), pero su ubicación es espectacular: está construido justo al borde de un risco de basalto de más de 50 metros de altura que cae completamente en vertical por la erosión de los ríos Fluvià y Toronell.

Lo imprescindible aquí es conseguir la famosa foto de postal del pueblo colgado en la pared de roca. Para tener la mejor perspectiva, apunta este truco: ve al Mirador de la pasarela sobre el río Fluvià (en la parte baja), porque las vistas de la pared volcánica con las casas arriba son brutales. Una vez dentro, vale la pena pasear por sus calles estrechas de piedra oscura hasta llegar a la Iglesia de San Salvador, que está situada justo al final del acantilado.

Para aparcar sin dar muchas vueltas, lo mejor es dejar el coche en los parkings gratuitos que hay en la parte baja, cerca de la carretera principal, y subir caminando, ya que el pueblo se recorre en un momento.

Castellfollit de la Roca.
Castellfollit de la Roca.

10. Santa Pau

Si buscas un pueblo medieval auténtico y sin apenas masificaciones, Santa Pau te va a encantar. Está situado en pleno corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, rodeado de una naturaleza espectacular. Su casco antiguo conserva una arquitectura de piedra muy característica y pasear por él es súper relajante.

Lo imprescindible aquí es acercarse a la Plaza Mayor (también llamada Firal dels Bous), una plaza porticada con arcos desiguales que tiene un encanto único y está presidida por la Iglesia de Santa María. Además, no te puedes ir del pueblo sin entrar a alguno de sus restaurantes tradicionales a probar els fesols de Santa Pau (unas alubias pequeñas y súper tiernas que se cultivan en la tierra volcánica de los alrededores y que son una auténtica delicia).

Para aparcar no tendrás problemas, ya que cuenta con un parking gratuito bastante grande justo a la entrada del pueblo, al lado de la oficina de turismo, desde donde puedes empezar a caminar directamente.

Plaça Major, Santa Pau.
Plaça Major, Santa Pau.
Casco antiguo de Santa Pau.
Casco antiguo de Santa Pau.

11. Beget

Llegando al final de esta lista de los 11 pueblos más bonitos de Girona, de la Costa Brava a los Pirineos, nos encontramos con Beget. Este es uno de esos tesoros escondidos que se conservan tan bien precisamente por su ubicación. Para llegar hasta aquí tienes que mentalizarte de que te toca conducir por una carretera de curvas, pero te aseguro que vale muchísimo la pena. El pueblo destaca por su arquitectura de alta montaña, con casas de piedra y puentes medievales integrados en el paisaje.

Aquí debes visitar la Iglesia de San Cristóbal, una joya del románico catalán que por dentro es preciosa y conserva una talla de madera del siglo XII conocida como la Majestad de Beget. Además, lo mejor que puedes hacer es simplemente pasear sin prisa cruzando sus dos puentes medievales sobre el río y disfrutar de la tranquilidad absoluta que se respira aquí.

A la entrada del pueblo hay un parking no muy grande donde debes dejar el coche de forma obligatoria, ya que todo el casco histórico es peatonal y las calles son tan estrechas que no caben los vehículos.

Iglesia de San Cristóbal, Beget.
Iglesia de San Cristóbal, Beget.
Calles empedradas de Beget.
Calles empedradas de Beget.

⛫ Otros pueblos de Girona que merecen una visita

Si te has quedado con ganas de más o estás planeando una ruta más larga por la provincia, no te preocupes porque la lista no acaba aquí. Me daba mucha pena dejar fuera estos cinco lugares que, aunque no los he puesto en el «top 11», son rincones increíbles y muy diferentes entre sí que merecen totalmente una parada en tu viaje:

Camprodon

Es uno de los pueblos más emblemáticos del Pirineo de Girona. Lo primero que tienes que hacer al llegar es cruzar su espectacular Pont Nou del siglo XII, un puente medieval de piedra precioso que cruza el río Ter y que es la foto más famosa del lugar. Además de pasear por su calle comercial llena de vida, Camprodon es un sitio ideal para comprar embutidos artesanales de la zona y llevarte una caja de sus famosas galletas Birba, que se fabrican aquí mismo y están riquísimas.

Centro de Camprodon.
Centro de Camprodon.
Pont Nou, Camprodon.
Pont Nou, Camprodon.

Setcases

Este pueblo de alta montaña queda muy cerca de Camprodon y es una auténtica maravilla. Su nombre viene de las «siete casas» originales que dieron origen al pueblo, y hoy en día destaca por sus callejones empedrados y sus casas rústicas construidas con piedra y madera, perfectamente cuidadas. Es el lugar perfecto para parar a comer un buen plato de carne a la brasa en cualquiera de sus restaurantes tradicionales y el punto de partida ideal si subes en invierno a esquiar o en verano a hacer rutas de senderismo por la estación de Vallter 2000.

Tienda local en Setcases.
Tienda local en Setcases.
Centro de Setcases.
Centro de Setcases.

Els Hostalets d’en Bas

Es la icónica imagen del paisaje rural de la Vall d’en Bas y uno de los pueblos más fotogénicos de la zona. Lo imprescindible aquí es pasear por su calle principal hasta llegar a la famosa calle Teixeda, donde vas a encontrar una hilera de casas antiguas con unos balcones de madera preciosos que suelen estar repletos de flores de colores. Además, no te puedes ir del pueblo sin pasar por su horno tradicional a comprar su famoso pa de pagès, que está buenísimo. Es una parada corta que se recorre muy rápido, pero la estampa rústica del pueblo con las montañas de fondo vale muchísimo la pena.

Hostalets d'en Bas.
Hostalets d’en Bas.
Balcones con flores en Hostalets d'en Bas.
Balcones con flores en Hostalets.

Sant Martí d’Empúries

Este pequeño núcleo medieval es una auténtica joya porque está literalmente frente a las playas de L’Escala. Lo imprescindible aquí es cruzar sus antiguas murallas y pasear por sus calles de piedra hasta llegar a la preciosa Plaza Mayor. Allí te encontrarás con su preciosa iglesia gótica presidiendo la plaza, que está llena de terrazas ideales para sentarse a comer con un ambiente súper agradable. Además, el pueblo está conectado por un paseo marítimo con el Yacimiento Arqueológico de Empúries, por lo que es la parada perfecta si quieres combinar un día de playas, historia griega y romana, y encanto medieval.

Sant Martí d'Empúries.
Sant Martí d’Empúries.
Calles de Sant Martí d'Empúries.
Calles de Sant Martí d’Empúries.

Púbol

Este pequeño pueblo del interior del Baix Empordà es una parada obligatoria para los amantes del arte y del surrealismo. Púbol forma parte de la ruta de Dalí y su gran atractivo es el Castillo de Púbol, una fortificación gótico-renacentista que Salvador Dalí compró y restauró como refugio para su musa, Gala. El pueblo en sí es súper pequeñito y rural, con apenas unas pocas calles de piedra muy cuidadas que transmiten una paz absoluta. Es el lugar ideal para pasear con tranquilidad y descubrir los detalles tan curiosos y personales que el artista dejó escondidos tanto dentro del castillo como en sus jardines.

Interior del Castillo Gala Dalí. Púbol.
Interior del Castillo Gala Dalí.
Jardín del castillo Gala. Púbol.
Jardín del castillo Gala.

👉🏻 Consejos prácticos para organizar tu ruta por Girona

Para terminar de planificar tu viaje y disfrutar al máximo de esta lista de Los 11 pueblos más bonitos de Girona: de la Costa Brava a los Pirineos, aquí tienes unos últimos consejos rápidos que te vendrán genial, especialmente si me lees desde fuera de España:

  • Cómo moverse: Sin duda, la mejor opción es el coche. Te da una libertad absoluta para moverte entre las calas de la Costa Brava y subir a los pueblos de montaña a tu aire.
  • Internet en ruta: Si vienes de viaje desde fuera de Europa (como Latinoamérica o Estados Unidos) y necesitas datos nada más aterrizar para usar Google Maps en la carretera, lo más cómodo es llevar una eSIM de Holafly con datos ilimitados. La activas en un minuto y te olvidas de buscar tiendas al llegar.
  • Seguro de viaje: Recuerda que si viajas desde fuera de España, la sanidad pública no te cubrirá en caso de cualquier imprevisto médico o accidente en la montaña. Para viajar con total tranquilidad, te recomiendo contratar el seguro de Heymondo, que además tiene un 5% de descuento directo desde este enlace.

¡Y hasta aquí mi ruta! Espero que esta guía te ayude a organizar una escapada inolvidable por mi tierra. Si tienes cualquier duda sobre alguno de los pueblos o quieres recomendar algún otro rincón de Girona que se me haya escapado, ¡te leo abajo en los comentarios!

¡Buen viaje!🗺️

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